Arrancando retales de tus palabras,

que impregnaron mi cabeza

estoy cubriendo  los muros de este cuarto,

para que tu recuerdo traiga cada mañana

el veneno de tu lengua como sentencia

para oírte resonar en el vaho que cubre mis cristales,

cristal fino, cristal alado, que en cada vuelo me abandona,

para nadar en el agua podrida del charco de tu patio.

Por Jara Aithany